Los problemas infantiles

Los trastornos infantiles son tan importantes como los de los adultos. No atenderlos no solo puede impedir un correcto desarrollo psíquico de la persona sino que tampoco aliviaríamos al niño de su sufrimiento.

Podemos organizar los trastornos infantiles en tres áreas:

  • Trastornos del desarrollo: retrasos o alteraciones en la adquisición del nivel cognitivo y/o emocional adecuados a su edad.
  • Trastornos del comportamiento: algunos problemas comportamentales pueden derivar de otros trastornos pero en muchos casos son consecuencia de normas educativas inadecuadas. La intervención precoz es importante para el éxito de la asistencia.
  • Trastornos emocionales: como los adultos, un niño puede deprimirse o tener ansiedad aunque lo demuestra con otros síntomas que pueden resultar confusos (agresividad, desobediencia, etc). Su detección es fundamental ya que detrás de estas alteraciones muchas veces se esconden problemas en el colegio, con sus iguales o, incluso, abusos y violencia.

“La educación es lo que sobrevive
cuando todo lo aprendido se olvida”.
   F. Skinner

Infancia